Autor: MAIZAR / Fecha: 02/06/26
La crisis energética global logró alinear posiciones en el Congreso en torno de una nueva ley de biocombustibles
Tres legisladores de diferentes partidos coincidieron en la urgencia de renovar el marco legal de los biocombustibles en la Argentina, buscando superar normativas que hoy se consideran "obsoletas", para dar paso a una era de competitividad, federalismo y valor agregado en origen. Fue en el panel “La mirada del Congreso sobre los biocombustibles” del Congreso Maizar 2026, del que participaron las senadoras nacionales Carolina Moisés y Flavia Royón y el diputado nacional Andrés Leone, y que contó con la moderación del subgerente general de la Asociación de Cooperativas Argentinas, Víctor Accastello.
El panel “La mirada del Congreso sobre los biocombustibles”, en el Congreso Maizar 2026, estuvo protagonizado por tres legisladores con experiencia en la materia: las senadoras nacionales Carolina Moisés y Flavia Royón, y el diputado nacional Andrés Leone, en una conversación conducida por el moderador, Víctor Accastello, subgerente general de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).
Víctor Accastello valoró la Ley de Biocombustibles de 2006, que, permitió desarrollar la elaboración de etanol de maíz y caña de azúcar en la Argentina, al fijar su mezcla con las naftas, primero en un 5%, luego en 7%, en 10% y en 12%. “Siempre las políticas públicas son definitorias para el desarrollo de las empresas”, señaló. Y les consultó a los legisladores del panel su opinión sobre el proyecto que recientemente introdujo el oficialismo en el Senado de la Nación, que como otros presentados anteriormente fue consensuado con cámaras empresariales, como la Cámara de Bioetanol de Maíz y el Centro Azucarero Argentino.
La senadora jujeña Carolina Moisés recordó que el camino de los biocombustibles en la Argentina tiene una trayectoria de 20 años: se inició formalmente con la Ley 26.093/06, un hito que permitió al sector privado proyectar inversiones con cierta previsibilidad, transformando la realidad de regiones como el NOA, donde la caña de azúcar y el maíz son parte de la "identidad y cultura" local.
Sin embargo, advirtió, tras haber sido pionero en esta materia, el país se fue quedando atrás debido a visiones cortoplacistas y sucesivas prórrogas que no resolvían problemas de fondo, mientras otros países ganaban la batalla de la innovación.
En tanto, la senadora salteña Flavia Royón valoró la decisión de la senadora Patricia Bullrich para impulsar el actual proyecto, y explicó que la normativa vigente, con cupo y precio, no funciona para la expansión del mercado. La génesis de la discusión que se da en el Senado, dijo, nace precisamente de la necesidad de romper esas barreras para permitir que las provincias puedan desplegar todo su potencial energético.
El diputado oficialista Andrés Leone aportó una visión técnica sobre la necesidad de aumentar el corte obligatorio de biocombustibles en los combustibles fósiles. Destacó que el consenso actual apunta a elevar el corte del 12 al 15% de manera inmediata, una medida que considera fundamental dado que la Argentina alcanzó producciones récord de maíz, pero exporta el 70% de esa producción sin procesar.
Para Leone, aumentar el corte es la herramienta para transformar esa proteína en energía local, lo que diversificaría la matriz energética y generaría un desarrollo real en el interior del país. Además, propuso la implementación de un sistema de licitaciones transparentes y públicas para determinar precios competitivos, alejándose de los esquemas de fijación discrecional y permitiendo que el mercado se autorregule bajo premisas de eficiencia.
Moisés recordó el proyecto de biocombustibles presentado el año pasado por los gobernadores de las provincias productoras -la denominada Liga de Provincias Bioenergéticas-, resultado de un extenso trabajo técnico y político, que entonces el Gobierno no acompañó. No obstante, la senadora valoró positivamente que el proyecto presentado recientemente por el oficialismo haya tomado "el trabajo del sector como propio", y sostuvo que ha tenido la virtud de incorporar gran parte de los consensos y premisas logrados previamente con los sectores productivos. La crisis energética global y del petróleo fue el catalizador que finalmente hizo que muchos funcionarios comprendieran la importancia estratégica de estas energías renovables, Aseguró. Desde su punto de vista, la estrategia parlamentaria actual debe consistir en tratar ambos proyectos de forma conjunta.
Royón enfatizó que la nueva ley no debe limitarse a los cortes obligatorios, sino que debe habilitar un mercado libre y voluntario de biocombustibles. Citó como caso de éxito la experiencia de la provincia de Córdoba, donde se permiten cortes mayores bajo regulaciones específicas. La propuesta legislativa busca que la Secretaría de Energía de la Nación delegue o celebre convenios con las provincias para el control y registro, evitando la concentración excesiva de decisiones en Buenos Aires y permitiendo que cada jurisdicción avance según sus capacidades técnicas y productivas. Esta visión incluye la posibilidad de que cualquier usuario o flota de transporte pueda optar por combustibles con mayor contenido bio, respetando las normas de seguridad, lo que traccionaría la demanda de forma natural.
El panel coincidió en que la nueva legislación debe mirar hacia el futuro, incorporando conceptos de bioenergías en un sentido amplio. Royón mencionó que ya es necesario hablar de biorrefinerías, incluyendo en el radar legislativo al biogás y al SAF (siglas en inglés del combustible sostenible de aviación). Sobre este último tema, se destacó el enorme potencial del norte argentino para producirlo a costos altamente competitivos, una oportunidad que la Argentina no puede seguir postergando si pretende cumplir con los estándares internacionales de descarbonización.
Por su parte, Leone puso sobre la mesa la necesidad de avanzar hacia la industria de los autos "flex", tecnología que en la Argentina ya se produce para exportar a Brasil, pero que no se aprovecha en el mercado interno. El uso de alcohol hidratado directamente en los motores permitiría un salto de calidad en la industrialización del agro, conectando la producción primaria con la industria automotriz y el consumo masivo.
Un punto crítico abordado por Moisés fue la "logística estratégica". Para la senadora, no basta con la inversión privada: el Estado debe garantizar la logística de transporte, industrial y de producción energética. Criticó la falta de previsión en obras de infraestructura, como la reversión del Gasoducto Norte, señalando que la falta de inversiones mínimas termina costando mucho más caro al país en términos de importaciones de energía durante el invierno.
En ese sentido, agregó, los biocombustibles representan una solución de logística industrial: procesar el grano donde se produce evita el flete de materia prima bruta y genera empleo calificado en las provincias. Moisés concluyó que el Congreso tiene hoy la posibilidad de ser el espacio donde los representantes de los gobernadores y el gobierno nacional logren un salto de calidad que transforme la biomasa en riqueza y soberanía.
El panel coincidió en que el nuevo marco legal le va a devolver competitividad a la industria y va a motivar la radicación de inversiones, en especial en el NOA, muy competitivo en costos tanto para producir maíz como SAF. Con el optimismo de que el año próximo, cuando se realice el Congreso Maizar 2027, la Argentina ya tenga una nueva ley de biocombustibles, los legisladores también coincidieron en la necesidad de ir hacia la Convergencia Mercosur, y avanzar de manera progresiva de un corte del 15 al 30%, como tienen Brasil y Paraguay.
Fotos: https://drive.google.com/drive/folders/1JUuRrx_M9lKjAm4BqnXTzA67nYM2F9Aw?usp=drive_link