Informe Misión MAIZALL 2026

Autor: MAIZAR / Fecha: 01/04/26

Maizall defendió la biotecnología ante la UE

Maizall defendió la biotecnología y el sistema productivo ante la UE

Buenos Aires, 6 de abril de 2026. Representantes de Maizar, junto con sus pares de las cadenas del maíz de Brasil y Estados Unidos con las que integra la alianza internacional Maizall, culminaron la semana pasada una misión estratégica por España e Italia, incluyendo la sede de la FAO en Roma, donde explicaron los avances del maíz en el mundo y debatieron sobre la política agropecuaria de la Unión Europea (UE) y su impacto en la seguridad alimentaria global.

Los tres países integrantes de Maizall son responsables del 50% de la producción mundial de maíz y del 70% de las exportaciones globales. La delegación defendió decididamente el sistema productivo que llevan adelante, basado en biotecnología, siembra directa y escala de producción, enfatizando que se trata de un modelo sustentable económica, social y ambientalmente, el cual cuenta con respaldo científico y empírico. Por el contrario, el modelo regulatorio europeo ha llevado incluso a sus propios agricultores a una enorme pérdida de competitividad: en la última década, países como España e Italia vieron caer su superficie de maíz a la mitad, y deben importar aproximadamente dos tercios de lo que consumen, debido fundamentalmente a la falta de acceso a herramientas tecnológicas en un contexto de subsidios decrecientes.

La Argentina, Brasil y Estados Unidos ya han aprobado más de 60 eventos biotecnológicos, validados por sus sistemas científicos nacionales, mientras que en Europa no están permitidos, con la sola excepción de España y Portugal, que cultivan un único evento aprobado hace más de dos décadas. Esta restricción es resultado de tensiones comerciales pasadas y de marcos regulatorios sin sustento en evidencia científica internacional, que no han evolucionado al ritmo del conocimiento disponible.

El ambientalismo como barrera comercial

Por otra parte, la misión de Maizall rechazó exigencias ambientales de la UE que no responden a decisiones basadas en ciencia, sino que operan como barreras paraarancelarias. El caso más ilustrativo de esta distorsión lo ofrece la soja: mientras que la UE restringe el acceso al biodiésel de soja alegando razones ambientales, importa 30 millones de toneladas de harina de soja anuales para que consuman sus animales. Esta incongruencia regulatoria europea revela que la prohibición de importar biodiésel de soja no responde a los criterios técnicos de deforestación (ILUC) esgrimidos, sino a intereses de política interna: proteger el biodiésel de colza europeo.

No obstante, la posición de Maizall encontró también algunos aliados, lo que evidencia la complejidad interna de la UE, con sus 27 países con intereses divergentes. España, gran importador de cereales, necesita flexibilizar las condiciones de acceso. Francia, exportadora, busca protección para sus productores. Alemania, en tanto, prioriza su sector industrial. Esta fragmentación parece generar una parálisis estructural para construir una visión estratégica coherente.

En Roma, la misión fue recibida por parte del directorio de la FAO, donde se ratificó que el sistema productivo de las Américas es parte estructural de la solución a la seguridad alimentaria mundial. El liderazgo actual de la organización muestra una postura más receptiva hacia la biotecnología y la innovación agrícola que en períodos anteriores: un cambio de clima institucional que Maizall valora y busca consolidar.

Otros temas de debate

Un problema potencial clave para los países productores son los límites máximos de residuos (LMRs), que pueden transformarse en otra barrera paraarancelaria. La delegación insistió en que estos deben estar basados en evaluación de riesgo real —no en criterios políticos—, para no interrumpir el flujo comercial. Sin embargo, se identificó una preocupación de los importadores europeos respecto del uso de insecticidas para almacenamiento de granos en origen que están prohibidos en destino, lo que podría generar dificultades en el comercio internacional. Maizall ya se encuentra trabajando en protocolos de cadena de custodia rigurosos, desde el productor hasta el puerto, para atender este tema.

Otro punto relevante de la agenda técnica es el debate sobre las nuevas técnicas genómicas (NGTs). La reglamentación europea en desarrollo en este campo definirá cómo se tratarán los organismos obtenidos mediante edición génica: de ella dependerá si la UE avanza hacia marcos basados en el producto final —como lo hizo la Argentina con su Resolución 21/2021— o si replica los obstáculos que durante décadas frenaron la adopción de la biotecnología convencional. Maizall seguirá de cerca este proceso y participará activamente en los espacios de consulta disponibles.

El Tratado UE-Mercosur

Respecto del Tratado UE-Mercosur —un capítulo que compete específicamente a las delegaciones de la Argentina y Brasil—, el mes de mayo será determinante: la Dirección General de Comercio de la UE definirá la reglamentación que dará contenido concreto al acuerdo.

Los productores europeos presionan por políticas espejo: exigen que el Mercosur produzca bajo las mismas restricciones fitosanitarias vigentes en la UE. Maizar y Abramilho rechazaron el planteo y advirtieron sobre el riesgo de que las salvaguardas comerciales y los estándares técnicos se conviertan en instrumentos de exclusión encubierta. Suelos distintos, climas diversos y plagas diferentes hacen imposible —e injustificado— producir de la misma manera. Aceptar esas condiciones no sería armonización regulatoria: sería trasladar las ineficiencias del modelo europeo a los sistemas productivos más competitivos del mundo.

Por ello se exigió que la reglamentación no incorpore condiciones de producción o residuos que, bajo apariencia técnica, operen como barreras paraarancelarias contra los sistemas productivos del Mercosur. La Secretaría de Agricultura y la Cancillería argentina ya están monitoreando este proceso, y la coordinación con Maizall es parte de esa estrategia. "No podemos permitir que el proteccionismo disfrazado de ambientalismo nos vuelva inviables. Somos sustentables con nuestro sistema y defenderemos nuestra soberanía productiva frente a reglas que no tienen base científica", alegó la misión.

Link de imágenes: https://photos.app.goo.gl/HbvNRzDRaD7wWhfR8


Acerca de Maizall: La Alianza Internacional de Maíz es una coalición de asociaciones de productores de maíz de la Argentina (Maizar), Brasil (Abramilho) y Estados Unidos (US Grains Council y National Corn Growers Association) que trabajan juntas para compartir conocimientos especializados e información, y para abordar las barreras comerciales a la innovación agrícola.