La cadena de valor del maíz flint y su relación con la economía y el
desarrollo regional Argentino
Introducción
La cadena de maíz Argentino ha mantenido por más de 100 años una dinámica
subdivisión y diferenciación de sus productos. Buscando con intensidad nuevos
usos y nuevas formas de producir y comercializar una creciente gama de productos
que se sustentan en un conjunto cada vez más variado de maíces. Hoy no podemos
hablar de "el maíz" como si fuera un único producto. Muchos de estos
maíces y la cadena de valor que crearon son la llave de muchas economías
regionales de la Argentina. Históricamente el maíz era un solo producto. La
Argentina produjo y exportó desde fines del siglo 19 el "maíz plata"
y por éste recibió siempre una alta valoración.
Gracias al trabajo de las instituciones públicas y privadas de la Argentina
y a los integrantes de la cadena del maíz surgieron los maíces diferenciados
que conocemos hoy: dent, semi dent, alto oleico, alta amilosa, flint, plata,
pisingallo, etc. La Argentina lidera varios de estos mercados a nivel mundial,
que a nivel local aumentan la competitividad de las industrias que los requieren
como materia prima (moliendas húmeda y seca, ganadería, lechería, avicultura,
etc.)
La obtención de cada uno de ellos, su procesamiento y comercialización
adoptó una identidad propia y más compleja que el maíz tradicional. Es por
esto que toda la cadena productiva de cada uno de estos maíces tiene un
funcionamiento mucho más dinámico que la de otras commodities.
Esta capacidad de generar empleo, inversión, desarrollo regional y nuevas
oportunidades para más personas abarca todos los eslabones de la cadena desde
la ciencia y tecnología necesarios para desarrollarlos, hasta el consumidor
final.
Reseña de la Cadena del MAIZ FLINT
Desde el punto de vista de la Ciencia y Tecnología, el primer
eslabón de la cadena de valor del maíz flint: El Sistema Científico y
Tecnológico Argentino, tanto público como privado, ha mantenido un nivel alto
de desarrollo de investigación y desarrollo de germoplasma vinculado al maíz
flint. Con el correr de los años, esto permitió que el maíz flint salga de la
zona núcleo, y se transforme en el maíz de mayor importancia para su
producción en zonas marginales, no típicamente maiceras y en general más
pobres que la zona central de la pampa húmeda.
De esta forma fueron involucrándose Universidades y Centros de
Investigación regionales, y consecuentemente los sistemas educativos de esas
regiones se han reforzado por la existencia de investigadores, científicos,
asesores y técnicos de un nivel superior.
El impacto del desarrollo científico y tecnológico de esta cadena se ve
reflejado en la presencia regional de investigadores que aportan sus
conocimientos al sistema educativo local. En consecuencia, un sistema educativo
donde conviven investigadores que desarrollan tecnologías para los problemas de
su región tiene como resultado jóvenes con mayor nivel educativo y estos se
transforman en adultos con mayores posibilidades de desarrollo personal,
profesional y laboral.
El segundo eslabón de la cadena del flint: Provisión de Insumos,
muestra con claridad las posibilidades que genera la diferenciación y
descomoditización de los productos agrícolas. Encontramos en todo el
territorio semilleros, en general pequeños o medianos especializados en este
tipo de maíz, con líneas de investigación y salida al mercado de productos
cada vez más modernos. Muchos de estos han trabajado durante décadas para ver
que hoy sus líneas de germoplasma son de interés de semilleros de otras partes
del mundo, creando una nueva posibilidad de negocios para la Argentina en el
exterior.
La semilla cuesta la mitad que los híbridos transgénicos de última
generación, lo que incentiva su uso en zonas fuera de la zona típica maicera:
La Pampa, San Luis, Norte de Córdoba, el NOA, y el NEA.
Los semilleros involucrados en la producción de estas semillas de maíz
colorado no OGM son en su mayoría Argentinos:
Produsem S.A.
Rusticana S.A.
Ayerza Semillas S.A.
SPS S.A.
Dow AgroSciences Argentina S.A.
Syngenta Seeds S.A.
Dinardo
Llorente
Maranessi
Nidera S.A.
Todos estos semilleros agregan valor a sus semillas realizando la
trazabilidad desde los parentales con los que se producen los híbridos
comerciales, para de esta manera certificar la calidad no OGM al Productor y
así poder asegurar en origen que el negocio se podrá iniciar. La
certificación de la semilla se realiza con un contenido de OGM menor a 0,1%
Con respecto al cuidado del cultivo, el maíz flint requiere de una
certificación y auditoría de cultivos, que condujo a la creación de muchas
empresas dedicadas a auditarlos y garantizar la trazabilidad requerida por los
mercados, con una consecuente generación de empleos intelectualmente
intensivos. De áreas del conocimiento tan variadas como la informática, la
geografía, las imágenes satelitales, la climatología, la ingeniería, la
agronomía, etc.
Si nos centramos en el nivel de la Producción Agropecuaria, el tercer
eslabón de la cadena, el maíz flint brinda la posibilidad de hacer maíz en
zonas donde el cultivo no estaba difundido por su menor costo de implantación.
Su mayor valor por tonelada permite costear fletes más largos y las otras
dificultades encontradas en las regiones marginales de nuestro país.
Para cubrir el volumen comercializado se siembran anualmente alrededor de
100.000 hectáreas y para sembrar esta superficie se utiliza la misma cantidad
de bolsas de semilla de maíz.
Debido a los bajos rendimientos que producen los híbridos de maíz colorado
y al aislamiento necesario para lograr los bajo niveles de OGM, la siembra de
ellos se realiza en zonas marginales. En el siguiente mapa vemos la
localización del cultivo en el país.
Más de un 70% de la superficie que se encuentra sembrada con este tipo de
híbridos pertenece a pequeños y medianos productores. Debido a la complejidad
de la preservación de identidad, es un negocio que los grupos grandes de
siembra dejan de lado, inclinándose más por los maíces commodity.
La preservación de identidad en este caso implica, lotes con aislamientos
mayores a 200 mts. de otro maíz, limpieza de sembradora, limpieza de
cosechadora y limpieza de camiones, además de la toma de datos de todos los
procesos.
Rendimientos y Negocio
Los rendimientos oscilan entre los 4.500 y 6.500 Kg. Entonces, a pesar de el
premio de entre 6 y 12 U$S por sobre la pizarra que el productor recibe por
sembrar este tipo de híbridos y mantener la identidad, el negocio de maíz en
esas zonas no llega a ser del todo rentable y finalmente se lo reemplazará por
otro cultivo, de esta forma, se produciría una alteración en la rotación de
cultivos y con esta el daño al suelo.
El sobreprecio recibido por el productor por un lado premia la preservación
de identidad y por el otro compensa el diferencial negativo de rendimiento a
campo. Es por esto que, una reducción en la imposición a la exportación de
este tipo de granos será beneficiosa para el desarrollo de zonas marginales y
la preservación de sus suelos.
Estos maíces son muy valorados por la industria de molienda seca y por la
industria avícola. Por lo tanto, posibilita a los productores desarrollar en
sus campos un producto de mayor valor por tonelada, que demanda un mayor cuidado
y, en consecuencia, más empleados y mejor capacitados que los requeridos por
otros cultivos convencionales.
Respecto al cuarto eslabón de la cadena, la Comercialización y Acopio,
al ser el flint un maíz altamente valorado, tanto en el mercado interno como en
el externo, todo aquello referido a la logística del cultivo, su transporte y
acopio requieren de un sistema de controles y auditorías que exige personal
altamente capacitado, tanto camioneros, como lavaderos de camiones, sistemas de
norias, tolvas, acoplados, cosechadoras, etc.
Una mínima contaminación puede destruir todo el valor agregado que paga el
consumidor por este tipo de maíz. Por lo tanto, la capacitación de todas las
personas involucradas en la cadena de valor es indispensable para que el maíz
flint y sus subproductos (harinas, trozos, etc.) lleguen al consumidor más
exigente con las características de calidad esperadas.
Su color y su mayor dureza hacen que siga siendo importado en Europa, donde
es conocido como Maíz Plata de origen Argentino y se destina a la fabricación
de cereales de desayuno de alta calidad.
Europa es excedentaria en maíz común, especialmente desde la incorporación
de 10 países más o sea la UE 25, aun así sigue importando este cupo de
Argentina, por que no ha logrado en toda la Comunidad y con la enorme
trayectoria agrícola de la misma, un producto final como el enviado por nuestro
país. Los destinos principales son España, Holanda, Bélgica y Gran Bretaña.
El volumen exportado es de alrededor de 450 mil toneladas, con un precio
Índice de U$S 93, por lo tanto, en concepto de retenciones se pagan
aproximadamente U$S 8.370.000 anuales. Si este gravamen se bajara a la mitad la
recaudación sería de unos U$S 4.000.000 menos.
El pedido esta basado en un monto limitado que va a Europa con certificado
oficial de SENASA que fija los parámetros para definir lo que debe considerarse
un maíz Flint, cosa que no sucede con los otros maíces. Por ejemplo
flotación, aspecto visual, pH, etc.
Es clave la expansión del mercado, ya que si este maíz dejara de
producirse, perderíamos estas toneladas para exportar. Este año se producirán
mundialmente alrededor de 700 millones de toneladas de maíz común.
El quinto y último eslabón de la cadena, es el de la Industrialización.
El maíz flint tiene características muy particulares para la industria de la
molienda seca. Para esta industria, el maíz flint es clave, porque produce la
polenta de mayor calidad, y permite la producción de trozos o grits, que son el
insumo básico para la industria de los corn flakes, cereales de desayuno y
barras de cereal.
La molienda seca agrega valor a lo largo del proceso de elaboración de los
distintos productos, tiene la característica diferencial de su atomización a
nivel país, ya que sus más de 70 molinos cubren una importante cantidad de
localidades en ocho provincias argentinas, dinamizando las economías de las
regiones donde se encuentra presente.
El grano de maíz flint es transformado en una creciente y variada gama de
productos de valor. El maíz comprado a 200$ por tonelada, es elaborado y
exportado a $590/$740 por tonelada, lo que implica más de un 200% de
agregación de valor.
Por lo tanto, el arancel actual no solamente grava en un 20% al grano de
maíz, sino que también grava la mano de obra, la electricidad, el combustible,
envases, fletes internos y los impuestos que se aplican a todos estos gastos.
Esta industria también abona el 20% de derechos sobre los gastos fobing:
Terminal Handling Charge (THC), Toll (Peaje Río de la Plata), Consolidado del
Contenedor, Recepción del Contenedor (T7), Tasa a las cargas (AGP). Estos
gastos implican U$S 48 por tonelada.
Si la Argentina exporta granos para procesarlos en otros países, estos son
embarcados a granel en bodegas, si lo que se exporta es grano procesado, como
los productos de la Molienda Seca, deben ser embarcados en contenedores
indefectiblemente. Los gastos fobing de una exportación en bodega no superan
los U$S 8 por tonelada. Así, podemos observar que hay U$S 40 de diferencia por
tonelada, más el 20 % de Derechos de Exportación.
A pesar de todas estas realidades hoy un paquete de polenta de 500 grs.
consolidado en un contenedor paga los mismos Derechos de Exportación que un
maíz embarcado en una bodega.
Esta desprotección se potencia cuando llegamos a los mercados consumidores:
la Unión Europea compra a la Argentina entre 400.000 y 500.000 toneladas de
maíz colorado duro por año para abastecer sus molinos de molienda seca. Esa
tonelada de maíz paga un Derecho de Importación que oscila entre los 35 y los
45 euros por tonelada, pero los productos derivados de la Molienda Seca pagan
174 euros de Derechos de Importación, lo que arroja una protección para los
molinos europeos de 129/139 euros por tonelada exportada.
La Molienda Seca en la Argentina está formada por un conjunto de más de 70
molinos que dan trabajo a más de 3.200 personas en forma directa. La diáspora
de Molinos abarca localidades de la Provincia de Buenos Aires como: Salto
Argentino, Alberti, San Pedro, Chivilcoy, Rojas, Chacabuco, Villa Ramallo, Munro.
En la provincia de Córdoba: Río Cuarto, Vicuña Mackenna, Jesús María, Gral.
Roca, Río Segundo. En la Provincia de Entre Ríos: Gualeguaychú, San Salvador,
Concordia, Rosario del Tala, Paraná, Cerrito. En la Provincia de Santa Fe:
Alvarez, Alvear, Reconquista, Sanford, Amstrong. Por solo citar algunas de las
provincias involucradas.
Es de remarcar la importancia que tiene la Molienda Seca en cada una de las
localidades donde está presente, en muchas de las cuales es la única
industria, ya que es un factor dinamizador de las economías regionales. La gran
mayoría de estas son PyMes, con un marcado acento en empresas de índole
familiar.
En el cuadro siguiente podemos observar lo sucedido con las exportaciones de
las diferentes posiciones arancelarias que componen los productos de esta
industria.
|
POSICIÓN
|
AÑO
|
PESO
|
MONTO FOB
|
|
1102200
|
2000
|
17.742.783
|
$3.959.338
|
|
Harina
|
2001
|
17.625.416
|
$3.567.407
|
|
|
2002
|
18.295.000
|
$3.391.242
|
|
|
2003
|
21.338.510
|
$3.803.466
|
|
|
2004
|
20.487.157
|
$3.893.636
|
|
|
|
|
|
|
11031300
|
2000
|
8.894.190
|
$1.779.740
|
|
Sémola o
polenta
|
2001
|
5.345.174
|
$1.137.016
|
|
|
2002
|
6.052.000
|
$1.031.249
|
|
|
2003
|
3.229.200
|
$622.557
|
|
|
2004
|
3.588.461
|
$738.726
|
|
11042300
|
2000
|
8.937.500
|
$2.214.019
|
|
Trozos
|
2001
|
5.559.113
|
$1.222.419
|
|
|
2002
|
6.188.220
|
$1.413.691
|
|
|
2003
|
8.771.610
|
$2.173.690
|
|
|
2004
|
8.196.548
|
$2.031.550
|
La única posición que aumentó su volumen entre el año 2000 y el año 2004
fue la harina en un 15,47%, pero disminuyó tanto su monto facturado un 1,66%
como el precio por tonelada un 14,83%.
El volumen de sémola exportado se derrumbó en un 59,66%. Así, el monto FOB
facturado bajó un 58,49%, mientras el precio aumentó un 2.88%.
Los trozos también disminuyeron su volumen en un 8,29% y el monto en un
8,24%, mientras que el precio por tonelada se mantuvo constante. Hay que
destacar en esta posición arancelaria que el principal exportador argentino
perdió su provisión más importante en Venezuela a manos de industrias
brasileñas para todo el corriente año.
Los productos de esta industria que llegan al consumidor se dividen en tres
grupos:
1. Harinas: Este producto no llega al consumidor Argentino, es exportado para
consumo en países de África. Los remanentes no exportados son utilizados como
forraje para animales de granja.
2. Sémolas o polenta: Este bien es uno de los de más bajo consumo en la
canasta básica alimentaria, y su consumo es equivalente al de la sal de mesa.
También, es para destacar, que el precio de este bien difícilmente pueda
modificarse debido a la gran competencia que existe en el mercado. A pesar de
esto, los integrantes de la Cámara de la Molienda Seca están en condiciones de
garantizar que el precio de este bien no sufrirá aumentos al consumidor.
3. Trozos o grits: son utilizados para la producción de snacks, copos de
cereal y barras de cereal. El trozo o grit es un componente que representa un
porcentaje muy pequeño del producto que llega al consumidor y en ninguno de
esos productos el precio se fija sobre la base del costo de la materia prima
sino de las propuestas comerciales de los consumidores y el posicionamiento de
las distintas marcas.
Como puede verse más arriba, el precio del maíz colorado duro o flint y sus
subproductos industriales no tienen impacto en el consumidor y en aquel producto
sensible como es la polenta los productores están en condiciones de garantizar
el precio estable para el consumidor.
Estos productos, valorados por el mundo, hoy están pagando retenciones que
le quitan competitividad y dificultan su acceso a mercados internacionales. No
debe olvidarse que, así como el maíz flint genera negocios de más valor en
cada uno de los eslabones de su cadena, también permite que en nuestro país
haya negocios de más valor, en la medida que pueda mantener su competitividad y
que sus posibilidades de exportación no estén limitadas por las retenciones.
Además, hay que destacar los beneficios que conlleva una mayor agregación
de valor dentro de las fronteras de nuestro país, pues dichos beneficios se
derraman en todos los sectores de nuestra sociedad.
Si comparamos lo que ocurrió en el período que comprende el año 2000 al
año 2004 para todos los productos exportados por la industria de la Molienda
Húmeda, cuyo derecho de exportación es del 5%, versus los derivados de la
Molienda Seca, veremos que el total exportado en dólares creció un 91%,
mientras que los de la Molienda Seca disminuyeron un 16%.
Para una mejor visualización se adjunta el gráfico donde se comparan los
valores antes mencionados.
Más allá de poder hacer algún tipo de inferencias en lo que respecta a
habilidad comercial, desarrollo de las industrias, agresividad comercial, etc.,
es claro que el efecto de una mayor imposición arancelaria contribuyó a que la
Molienda Seca no haya podido aprovechar esta coyuntura que ha sido tan
beneficiosa para otros sectores.
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